¿Aprender a decir que “NO”? NO, gracias

Uno de los fallos que más veces me han detectado en el ámbito laboral, académico y personal ha sido que “no sabes decir que no. Tienes que aprender a decir que no”. La explicación suele ser que mi disposición por hacer cosas y ayudar a los de alrededor acaba por enterrarme bajo montañas de trabajo y a menudo me veo asumiendo problemas de otros y trabajando más horas de las necesarias por ayudar a algún compañero. Creo que tienen parte de razón cuando me dicen esto. Efectivamente, no sé decir que no, o más bien, lo hago poco.

Pero creo que la segunda parte, la de “tienes que aprender a decir que no” no es del todo cierta. Creo que en este mundo sobra gente que sabe decir que no, y falta gente que sepa (y quiera) decir que sí.

Creo que hay que aprender a decir que sí, en tres ámbitos y con tres significados bien diferentes.

–          El “SÍ” valgo

Mis compañeros de promoción sabrán la de veces que pude llegar a decir eso de “tú echa el CV y que decidan ellos si les gustas o no”. Venían a la universidad grandes empresas en busca de candidatos para incorporarse y al terminar solo unos pocos entregábamos nuestros CVs. Otros muchos salían de allí como habían entrado y decían “uf, estos buscan solo cracks. No me voy a molestar en echar el CV”. Es algo que nunca entenderé. Hasta la fecha, entregar CVs en mano o mandarlos por email, no tiene prácticamente coste alguno, es decir, hay poco que perder y bastante que ganar. Quizás es cierto, quizás eches un CV y no te llamen para una entrevista, pero desde luego es imposible que lo hagan si no muestras tu interés. ¡Qué cuesta enviar un CV!

Sobre esta habilidad para “autodescartarnos”, Sheryl Sandberg, actualmente COO de Facebook y una mujer de mucho éxito en el mundo de los negocios, explica con buenos ejemplos en su libro “Lean In” que es mucho más habitual entre las mujeres. Tal y como relata en su libro, en el mundo de los negocios hay muchas mujeres que tras recibir una oferta de promoción por parte de sus superiores han rechazado por no sentirse preparadas, por no dominar absolutamente todas las capacidades o conocimientos requeridos y recomendados para el puesto. Las mujeres sentimos a menudo que esos puestos se nos quedan grandes. Si tus superiores, que probablemente te conozcan bastante bien, han decidido apostar por ti, probablemente no estén muy confundidos y estás preparada o bien podrás estarlo con algo de formación y tiempo.

Cuando terminé el Bachillerato mi tutor me invitó a participar en un examen para el Premio Extraordinario de Bachillerato del País Vasco. Mi primer pensamiento fue algo así como “¿para qué voy a ir, si no lo voy a ganar?”. Mi tutor me dio más detalles. El examen, sería la semana siguiente a la Selectividad y el temario era el mismo. Yo no tenía ningún plan para esa semana y, por lo tanto, tenía más bien poco que perder, así que decidí presentarme. Mi inversión sería de 3 horas, la duración del examen, ya que no había que estudiar nada, porque todo estaba reciente de la selectividad.

Unas semanas más tarde me comunicaron que estaba entre los ganadores y me convocaron a una entrega de premios. Reconocimiento, premio económico y un mes de curso, alojamiento y actividades en Canadá. Esa fue mi primera oportunidad para poder viajar y hacer lo que siempre había querido, estudiar inglés en el extranjero. Conclusión: con una inversión de 3 horas, gané una experiencia de mi vida y unas amistades que a día de hoy siguen siendo muy importantes en mi vida. Todo ello porque decidí probar suerte a riesgo casi 0.

Nunca te autodescartes: Aunque creas que tienes pocas opciones, un esfuerzo pequeño puede reportarte grandes beneficios.

 –          El “SÍ” tengo tiempo

Otra cosa que no apoyo en absoluto es esa excusa tan recurrente de “no tengo tiempo”. A menudo la gente no tiene tiempo para hacer un curso de formación, para aprender un nuevo idioma o para empezar a hacer deporte. Es sorprendente cómo a veces personas con jornadas laborales de 8 horas o jornadas de estudio de 5 horas y sin obligaciones familiares ni de otro tipo “no tienen tiempo” para mejorar su inglés, para hacer deporte, o para hacer ese curso de cocina del que llevan tanto tiempo hablando. Luego somos capaces de perder 3 horas al día viendo la televisión o 2 horas en Facebook. A todos aquellos que dicen no tener tiempo, les recomendaría que se sentaran con papel y boli a anotar sus obligaciones y actividades diarias, teniendo en cuenta su prioridad. Creo que como resultado, muchos se darán cuenta de que SÍ tienen tiempo, si realmente quieren tenerlo. Además, tengo el firme convencimiento de que cuantas más cosas tienes que hacer, mejor organizas tu tiempo, y como resultado, más consigues hacer. Mi anterior post, hablaba precisamente de cómo gestiono mi tiempo para conseguir llegar a casi todo.

Si quieres, SÍ tienes tiempo

–          El “SÍ” te ayudo

Otra cosa que no deja de sorprenderme, y de disgustarme, es la facilidad con que negamos la ayuda a la gente de nuestro alrededor, con la que nos negamos a hacer un esfuerzo extra por los demás. En las oficinas no deja de verse gente que de manera recurrente sale de la oficina a las 17.30, mientras otros tienen que dejar su vida personal a un lado porque se ven obligados a salir a las 22:00, para poder sacar el trabajo pendiente. Y cuando entra algún nuevo trabajo que hacer, ¿quién es el que dice estar “muy liado” y no poder arrimar el hombro? Efectivamente….siempre ayudan los mismos. ¿Cómo puedes ver a un compañero agobiado y no arrimar el hombro? Al final, se acaba entrando en una dinámica destructiva de “yo no ayudo, porque él tampoco me ayudó”. Quizás esto, de alguna manera, esté relacionado con el “effort aversion” sobre el que he leído hoy por primera vez en el periódico. El estudio dice que la “gente decide esforzarse menos, incluso si esto significa una menor satisfacción personal” si no hay una compensación económica detrás. ¡Qué triste leer algo así!

Antes de decir “NO”, párate a pensar cuánto te cuesta realmente ayudar a esa persona y cuál es el beneficio que tendrá para la otra persona

En conclusión, en lugar de aprender a decir “no” ¿por qué no aprendemos todos a decir “sí”?  

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¿Qué opináis vosotros?

¿Estáis de acuerdo conmigo en que sobra gente que sabe decir que “no” y falta de gente que sepa decir que “sí”?

¿Qué “no” es el que más os irrita?

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Aprovecho para disculparme por haber tardado tanto en actualizar y porque tengo previsto no actualizar en las próximas dos semanas.

Me espera un viaje de casi tres semanas de ensueño y desconexión por Tailandia. Prometo volver con muchas fuerzas y grandes posts.

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Aprendiendo a hacer una web, posicionarla en buscadores y ser menos miope

Terminé mis estudios con unas ganas y disposición enormes para ayudar en el desarrollo de negocios. Esa fue una de las razones que me impulsó a buscar mi futuro en la consultoría, esperando poder ayudar a empresas, analizar situaciones y darles una respuesta y, a la vez, utilizarlo como fuente continua de retos y aprendizaje para mí.

Sin embargo, mientras me centraba en ayudar a medianas y grandes empresas, me estaba olvidando de mi entorno más próximo, de un pequeño negocio familiar que estaba en mi entorno, en mi propia casa, y que bien merecía un poco de atención. La idea es la misma que cuando un individuo dona su dinero al África Subsahariana y, a la vez, ignora al familiar o conocido que le pide ayuda o le niega unos euros al indigente que se le acerca en el metro.  Siempre he dicho lo mismo, para ayudar a alguien no hace falta mirar muy lejos.

Por otro lado, hace ya algún tiempo que entre mis propósitos estaba el construir una página web. Desde mis inicios con el dreamweaver y pasando por diferentes portales para el diseño de webs, siempre he querido crear algo mío que yo misma hubiera creado, publicado, con un dominio propio, y estuviera accesible y, para eso, buscaba (con poco éxito) una oportunidad para aprender.

Así, el pasado enero me decidí a dedicar esfuerzos a dar mayor visibilidad al negocio de mi madre, un taller de labores y bordado, empezando por la puesta en marcha de una página web. Pero aquel primer impulso quedó  en una declaración de intenciones, nunca encontrábamos el momento de sentarnos a trabajar, hasta que este mes (quizás bajo los efectos de la agitación mental que supuso mi viaje a Estados Unidos) me decidí a ponerlo en marcha por mí misma. Decidí que si no había oportunidades para diseñar el concepto y sitio juntas desde cero, la mejor manera de hacerlo sería construir la web yo misma y después trabajar en mejorarlo con mi madre.

Así, este fin de semana puse en marcha la página web del Taller de Labores Realce y quiero compartir en esta entradas dos tipos de aprendizaje del último fin de semana: los técnicos y los humanos.

  1. Aprendizajes técnicos:
    1. Cualquiera puede hacer una web

Hoy por hoy existen un número casi infinito de páginas web y lejos ha quedado el tener que aprender HTML. Recuerdo haber aprendido algunas nociones y el manejo de Dreamweaver en la Universidad y cierto es que lo encontrábamos hasta divertido. Pero la realidad es que es necesario cierto nivel de manejo de etiquetas y puede consumir bastante tiempo, según el tipo de web que quieras hacer.

Hoy en día, se han desarrollado unas herramientas que con un diseño user friendly te permiten hacer una página web, más o menos sencilla y con cierto gusto, en un ratito y con unos cuántos clics. Las webs ya no son una cuestión de etiquetas sino de arrastrar y hacer clic. No saber HTML ya no es una excusa. Si sabes usar un ordenador, sabrás hacer una web.

Este artículo recoge algunas de las herramientas que más se utilizan hoy en día:

Mi experiencia personal con este tipo de herramientas es la siguiente:

  • Google Sites: habitualmente me siento muy cómoda trabajando con productos de Google y soy una fan de muchas de sus aplicaciones, así que mi primer intento (en enero) fue con Google Sites. Me resultó una herramienta potente pero en ocasiones sentía que había tantas opciones que necesitaba un manual y consultar las FAQ en varias ocasiones. Probé a comprar el dominio y después conectarlo con el sitio que había creado, pero empecé a perderme en algunas confirmaciones y esperas. Al final, el resultado es que, como me estaba costando avanzar, acabé dedicándole cada vez menos tiempo y terminé por aparcarlo.
  • WordPress: Últimamente he visto muchos cursos para crear páginas web en 4 horas con WordPress y, si tengo oportunidad, quizás me deje caer por uno algún día.  A día de hoy, mi experiencia con WordPress es bastante limitada, más allá de estar desarrollando mi blog en esa plataforma. Anteriormente probé Blogspot, pero creo que WordPress ofrecía un abanico mayor de opciones para mi blog. El caso es que, llegado el momento de hacer la web, la asociación mental WordPress-blog me hizo decantarme por otra.
  • Wix: Esta herramienta fue la primera user friendly que utilicé y recuerdo que me encantó. Pensé que a partir de entonces podría crear páginas web para todo, fácil y de una manera rápida. Al final, como todo en esta vida, una vez que lo miras con un poco más de amplitud (y experiencia), resultó ser una herramienta más, con sus ventajas y desventajas. Te permite hacer unos diseños vistosos a partir de plantillas, aunque la edición se me hacía incómoda en ocasiones: intentabas editar el contenido de un cuadro de texto y sin querer lo desplazabas, etc. Esta vez estuve valorando la opción de hacer la página del Taller de Labores en Wix pero tras esa sensación de incomodidad y ver que las versiones de pago eran más caras, decidí no usar Wix.
  • Weebly: La decisión final fue hacerlo con Weebly y, por el momento, creo que fue una buena decisión. Por el momento, está bajo la versión gratuita (aunque se paga por el dominio) y estoy valorando la opción de hacer un upgrade. Algunos de los puntos fuertes de esta herramienta son:
    • Variedad infinita de plantillas gratuitas. En WordPress, por ejemplo, hay muchas, pero gran parte son de pago.
    • Es muy cómodo de editar, en comparación con otras como Wix.
    • Comprar el dominio y asociarlo a la web es sencillo y no hay que esperar. Se hace de una manera sencilla y directa y en cuanto compras y publicas, está disponible con la nueva url.
    • Tiene un precio económico. El Weebly Starter, el siguiente plan al gratuito, cuenta menos de 4 dólares al mes y ofrece unas funciones suficientemente completas en la mayoría de los casos (estadísticas avanzadas, permite personalizar el pie de página y eliminar la marca de Weebly, etc.).
Vista de diseño de web en Weebly Free de www.laboresrealce.com

Vista de diseño de web en Weebly Free de http://www.laboresrealce.com

    1. Una web (o un negocio) no es nada sin Google (SEO)

Volviendo al inicio, lo que más le preocupaba a mi madre es que alguien le intentara buscar en Google y no le encontrara y es que hoy en día, nadie buscará tu teléfono o tu dirección en las páginas amarillas. Por lo tanto, una de las prioridades de cualquier negocio es aparecer en Google.

Lo primero que hice en enero fue registrar el Taller de Labores Realce en Google Places para que cualquiera que lo buscara en Google Maps pudiera ver dónde está, cómo llegar y cómo ponerse en contacto por teléfono.

Google Places fue sencillo de utilizar: tras rellenar los formularios online Google envió a la dirección proporcionada una carta por correo postal para verificar la dirección. Una vez recibida la carta y hecha la verificación en Google Places, el negocio ya estaba en el mapa, y en Google.

Por otro lado, cuando este fin de semana terminé la web, SORPRESA, no la encontraba en Google. Yo había aplicado algunas cosas muy básicas de SEO (el propio weebly tiene algunas opciones en su configuración) pero aquello no funcionaba. Después de la decepción inicial, me di cuenta de dos cosas:

      • Google necesita un tiempo para indexar las webs
      • El SEO es mucho más que elegir palabras clave. En relación con este segundo tema, os recomiendo los consejos SEO de BrunoVD, que yo me voy a estudiar bien este fin de semana para mejorar el posicionamiento de la web. Espero poder compartir algunos aprendizajes en siguientes posts.
  1. Aprendizaje humano: hay infinitas oportunidades para aprender cerca de ti

Como he dicho, llevaba tiempo buscando la oportunidad de aprender a hacer una página web, igual que de aprender muchas otras cosas. En mi trabajo, no se había presentado la oportunidad y mis horarios eran incompatibles con algunos de esos cursos que tan interesantes me resultaban.

Una vez más, sentía que mi situación y condiciones no me daban la oportunidad. Estos últimos días me he dado cuenta de que era yo la que no estaba viéndola.

A veces nos empeñamos en hacer posgrados, seminarios y cursos de idiomas en el extranjero, e ignoramos las oportunidades para aprender que tenemos más cerca y más baratas.

¿Tan necesario es un curso de WordPress con la cantidad de información que hay disponible en Internet? ¿Hay algo mejor que desarrollar de cero tu página web, consultando para ello, toda la información que hay disponible (muchísima)? Del mismo modo, con la cantidad de bibliografía, películas y series que hay disponibles en inglés y viviendo en ciudades con una cantidad importante de anglosajones queriendo aprender español y/o dispuestos a enseñar su idioma, ¿es tan necesario pagar miles de euros por un curso en Londres para mejorar tu inglés?

En conclusión, no hay excusa. El que no aprende es porque no quiere.

 

Finalmente, si alguien se anima a hacer una web y le gustaría que le ayudara o aconsejara un poco desde mi experiencia, que no dude en ponerse en contacto y se hará lo posible 😉

  • Y aquellos que tenéis más experiencia en estos temas de páginas web, ¿cuál es vuestra opinión? ¿cuál es vuestra herramienta favorita y por qué?
  • ¿Qué experiencia tenéis con el tema del posicionamiento en Google?
  • ¿Alguna vez habéis sentido, como yo, que padecemos cierta miopía para ver oportunidades a nuestro alrededor?